El Señor Chardon sabía muy bien que pasara lo que pasara, tendría que llevar a cabo la misión que le asignó el Señor Británico en dos días y medio. Con su fuerza, matar a la familia Acker sería pan comido incluso con la fuerte protección de los guardaespaldas de los Acker.
Sin embargo, él estaba muy anuente de que una vez que pusiera sus manos sobre la familia Acker, le resultaría difícil escapar ileso del asedio oficial en Oskia. En ese momento, no tendría ninguna posibilidad de extraer más in