Mientras tanto, en la Mansión Pináculo Escarlata.
Vera estaba parada frente al escritorio, mirando la pintura de paisaje frente a ella que ya estaba completa.
Las montañas serpenteantes se alzaban altas en la pintura, y parecía haber movimiento en el agua del lago, lo cual era extremadamente hermoso.
Vera estiró sus delgados dedos y tocó la parte más gruesa de la pintura, como una libélula chapoteando en el agua. Después de determinar que no había ninguna sensación pegajosa, volvió a mirar la