Como Curtis tenía una prometida aún soltera, Helen sentía un rayo de esperanza y no estaba dispuesta a rendirse, esperando poder casarse con Curtis.
Esta humillación estaba viva en la memoria de Sheldon, ya que la mujer a la que se había declarado no solo rechazó su propuesta de matrimonio, sino que anunció públicamente que seguía esperando a otro hombre.
Desde entonces, él odiaba a Curtis desde el fondo de su alma.
Poco después, Curtis se casó en Punta Este.
Esa noche, Helen lloró desconso