Las semanas se pasaron, Zeus está en Seattle terminando los últimos detalles de la inauguración del restaurante y Luna se está despidiendo de César con un enorme pastel de bodas.
—Eres una de las mejores aprendices que he tenido y sé que te irá maravilloso en tu nuevo camino.
—Gracias por todo lo que me enseñaste, no sólo en la cocina, sino en todo lo demás.
—Quiero que llegues impactando, asegúrate de hacerte ver y oír, quiero tu rostro en todas partes —le da un fuerte abrazo y luego cada uno