Aquella mañana Luna se levanta contenta, siente como un aire diferente y al ver a su lado, Jack está en la misma posición de la última semana, con su cabeza sobre su hombro y una mano sobre su vientre.
—Me tiene retenida como si fuese a escaparme a alguna parte.
—Nunca se sabe mi amor… —Jack abre sus bellos ojos negros y se queda mirando a Luna con una intensidad abrumadora—. ¿Cómo dormiste anoche?
—Perfectamente. Esos masajes que me diste en los hombros y en los pies me ayudaron a descansar mu