Después de terminar la comida, Enrique llevó muy rápido a Diana a su habitación.
—¿Hermana, de verdad estás saliendo con él?
—¿Mamá ya está tan desesperada por dinero que tú también te unes esa locura? —Diana le dio un golpecito en la frente a Enrique, molesta—. Dime ya ¿con cuál ojo me viste salir con él?
—Pero ustedes hace un rato... —Enrique juntó sus manos, imitando un suave gesto de beso—. Se besaron.
Diana se sonrojó de golpe.
—¡Fue solo un accidente!
—¿Cuántos "accidentes" puede haber? —E