Valentín lanzó una mirada siniestra a Carolina.
—¿Qué te pidió la abuela que trajeras? —Carolina apretó los dientes con fuerza, pero aún así, frente a Valentín, tuvo que mantener una firme sonrisa mientras levantaba la caja térmica que tenía en las manos—. La abuela temía que no comieras bien, así que me envió para traerte el almuerzo.
—Déjalo ahí.
Carolina respiró con dificultad, pero en presencia de Diana, abrió a la fuerza los recipientes con cuidado uno por uno.
—Valentín, todo está preparad