Después de que Carolina se fue, Valentín llamó a su secretaria.
—Señor Valentín, usted me llamó.
—Tíralo.
La secretaria tardó un momento en darse cuenta de que el jefe se refería al recipiente de comida que se encontraba sobre la mesa.
—Sí, señor.
—A partir de ahora, sin mi permiso, no dejes que ella vuelva a entrar a la empresa.
—Pero la señorita Carolina vino porque Sonia la envió. Si Sonia vuelve a pedir que venga...
Valentín le lanzó una mirada fulminante y le preguntó:
—¿El presidente del G