Planes inesperados
Alrededor todo quedó en absoluto silencio.
José sacó en ese momento su teléfono y miró la pantalla; el historial de mensajes seguía en el mismo punto de hacía media hora.
—Mañana quedé con Lucía para ir de compras, ¿qué tal si le pregunto si tiene tiempo para cenar juntos?
Después de darle la última calada a su cigarro, José lo tiró furioso al suelo y lo aplastó con el pie. Luego, marcó apresurado un número.
—Soy yo.
La voz de la mujer al otro lado sonó sorprendida, pero conte