—¿Y cómo estuvo su noche de ayer? —preguntó Galen, viendo a sus amigas desde su escritorio.
—¡Estaba esperando que preguntaras! —exclamó Lorna, emocionada. Se levantó de un saltó y llegó a esta él con una gran sonrisa—. La casa, bueno, en realidad no es una casa. ¡Es una jodida mansión! El lugar parece de revista, precioso y gigante. A donde veas es cómo estar en un palacio con personal y todo. Hasta tomé muchas fotos para ti.
—¡Lorna! ¡¿Tomaste fotos?! —le reclamó la pelinegra.
—Por supuesto,