Una vez en Panamá Soren y Owen fueron trasladados a un hotel por el equipo de seguridad. El agente Fell insistió en que debían llevar escolta en caso de que estuviese siguiendo cada uno de sus movimientos. Inicialmente Soren no estuvo feliz con esa idea, sin embargo, terminó aceptando porque tenía un punto.
—¿Ahora qué? —preguntó Owen, cruzado de brazos y recargado en la entrada de la habitación—. Ya estamos aquí, ¿qué sigue?
Soren tomó su tableta.
—Ven conmigo —ordenó y fueron a donde estaban