El salón principal estaba más bullicioso de lo que Clarisse recordaba antes de escapar a la azotea. Las risas y murmullos se mezclaban con la música suave que flotaba en el aire, pero no podía ignorar las miradas furtivas que le lanzaban algunos invitados. Era evidente que su ausencia había sido notada, y los rumores seguramente ya circulaban como veneno en las venas de esa opulenta reunión.
Jeremy caminaba justo detrás de ella, su presencia silenciosa pero reconfortante, como una sombra amable