—Así que aún continuas con tu extraña fijación por los que son inferiores a ti —las palabras de Zadriel, causándole un escalofrío que recorrió su espina dorsal. Sonrió para una fotografía y la miró, aunque ella no le regresó el gesto—. Nunca voy a comprender porque decidiste ensuciar el linaje de esa manera, supongo que es una fortuna que no puedas tener hijos. Imagina la vergüenza que sentirían al comprender que su madre decidió casarse con un esclavo.
Quería golpearlo, enterrarse un cuchillo