Clarisse lo observó, su corazón dividido entre la incredulidad y un deseo desesperado de creerle, así como también de correr a abrazarlo y hundirse entre sus fuertes brazos o darle una tremenda bofetada. Brion le generaba tantas emociones que chocaban unas contra otras, volviendo un lio enorme su mente y cuando creía que todo comenzaba a aclararse, pasaban cosas como estas.
El príncipe heredero notó la vacilación en los ojos de su exnovia, y él se sintió inquieto porque a fin de cuentas ella te