La camioneta se detuvo justo en la entrada de la enorme mansión y Liza bajó mientras se arreglaba el vestido que insistía en subir más allá de sus muslos. Cosa que de inmediato llamó la atención los hombres presentes a su alrededor. Quiso darles una mala mirada, pero sabía que debía comportarse hasta que Soren la fuera a rescatar.
Escuchó varios pasos y cuando se volteó encontró a un grupo de personas de diferentes aspectos acercándose. Hombres y mujeres jóvenes además de que todo el grupo era