Soren se mantuvo en el auto con la mirada fija en aquella enorme mansión mientras esperaba. Odiaba esperar, lo hacía sentir cómo un total inútil tener que quedarse sentado sin saber que estaba ocurriendo. No tenía idea de si Liza logró entrar y colocar el dispositivo o si la habían descubierto.
Sus dedos tamborearon en el volante hasta que el teléfono comenzó a sonar.
—¿Lo logró? —fue lo primero que dijo al contestar la llamada de Peter.
—Sí, señor. Ya estoy entrando en el sistema, sólo será