Milán apartó la luz de los ojos de Brion, luego tomó su presión arterial y se sintió complacido al ver que estaba regresando a un punto estable. Sonrió a la chica que, aún sobre el regazo de la chica, lo miraba en silencio cómo si fuese una criaturilla asustada. Cuando terminó con él pasó a revisarla a ella y por suerte todo estaba demasiado bien.
―¿Estás cómoda ahí? ―le preguntó en voz baja y ella asintió suavemente. Ella creía que cualquier movimiento brusco o sonido fuerte podría alterar a B