Llevaban unas dos horas desde que llegaron a la clina veterinaria, Soren dio la orden de que le dieran al perro la mejor atención sin importar el costo. Y en un parpadeo un grupo de veterinarios estaba rodeando al animal herido mientras lo llevaban a una sala.
Desde entonces ninguno había hablado, de hecho, él mantuvo distancia con ella. No hacía más que ver por la ventana y Clarisse se preguntaba qué estaría pasando por su cabeza. Se notaba perdido en sus pensamientos, los cuales parecían ser