El aire era escaso en ese momento, sentía que una roca gigante estaba a presionando su pecho, mientras que una gran presión aplastaba su cabeza. Sus oídos zumbaban y sus ojos ardían. Se sentía incapaz de hablar y apenas pudo llegar hasta una silla para no terminar en el suelo a causa del temblor en sus piernas.
Cuando abandonó Vancouver deseó con todas sus fuerzas que Jax y Esme murieran. Imaginó unos cientos de escenarios en los que ellos terminaban perdiendo la vida y honestamente eso le sacó