—¿Desean algo más? —preguntó la mesera luego de entregarles sus platillos.
—No, eso es todo por el momento. Gracias —dijo Soren y la chica se retiró—. Entonces, ¿de dónde eres?
—Vancouver, nací allá y me mudé a Seattle hace cinco años con la intención de conseguir hacer un nuevo camino —respondió ella.
—Vancouver es una gran ciudad y muy hermosa. ¿No contaba con lo que requerías para tu nuevo camino? —indagó el pelinegro y estiró la servilleta sobre su regazo.
—Yo amo el lugar en el que nací y