—Gracias por la comida, estuvo deliciosa —dijo Clarisse.
—Gracias a ti por acompañarme. Me gustó saber un poco más sobre ti.
—La verdad siento que hablamos mucho más de mí que de ti —dijo jugueteando tímidamente con sus dedos, un gesto que Soren no pasó desapercibido.
Él tomó sus manos con suavidad y las acarició con los pulgares.
—Para mí fue un placer tener el privilegio de conocerte un poco más, Clarisse —alzó la vista hacia ella, mirándola con una intensidad palpable—, y sin lugar a dudas,