Seniah en verdad lo consideró por un breve instante, después de todo su sobrina tenía razón. Sus hermanas eran unas dementes y ni hablar de Zadriel que disfruta del poder que le da estar casado con Carmina, pues desde mucho antes era un psicópata. Estando nuevamente en el palacio sólo tenía dos opciones, seguir el ritmo que ellos marcaban cómo solía hacerlo antes de irse, o atreverse a confabular en su contra.
Cualquiera de las dos opciones le revolvía el estómago.
La primera porque ya no era l