Al despertar notó que se encontraba sola en la cama, le pareció extraño luego de anoche, así que se levantó para ir a asearse. Una vez lista bajó hasta la cocina, pero antes de entrar escuchó varios ruidos extraños, aunque lo peor fue ver que su cocina estaba hecha un desastre. Parecía que se había desatado una guerra de comida y el único que quedó fue el rubio de ojos grises.
El hombre estaba cubierto de pies a cabeza de harina, lo cual parecía casi imposible, pero así era. Batía frenéticament