La velada estaba transcurriendo de una forma tan ligera, perfecta y alegre. Clarisse llegó hasta donde estaban sus amigos, los cuales al verla de inmediato quisieron saber qué ocurrió con su relación.
—Hablamos por un rato y le dejé en claro que nada de lo que pasó ha cambiado mis sentimientos por él, pero que, si su miedo es un pedimento, entonces yo no forzaré nada —puntualizó.
—¿Se molestó? —quiso saber Tessa.
Clarisse negó con la cabeza.
—De hecho, aceptó mis términos.
—¿Qué hay del asunto