El silencio en la sala de juntas era bastante perturbador, especialmente para Soren que, luego de contarles parte de su historia a sus amigos, sentía el corazón palpitando irregularmente. Había una tensión tan palpable que sofocaba al pelinegro y por un segundo pensó en correr.
No obstante, estaba cansado de huir y eso no haría que ellos olvidaran las cosas que les contó, así que la única opción viable era esperar que la rubia o el moreno dijeran algo antes de que sufriera un infarto.
Jeremy se