—Lo dices cómo si fuera una maldición…
—No es a lo que me refiero.
—¡¿Entonces qué es, Soren?! —exclamó, alterada—. ¡Todas tu evasiones y verdades a media y me tienen harta! ¡Por una vez dime lo que pasa! ¡Y no quiero que sea una excusa de telenovela o una respuesta que me deja más incógnitas!
—¡Por qué no tienes la menor idea de lo que es tener mi vida, Clarisse! —explotó su novio, dejándola perpleja—. ¡No sabes lo que se siente crecer en un lugar en el que no puedes ser verdaderamente feliz!