—¿Está todo bien? —la voz de Clarisse lo hizo reaccionar.
La miró y ella señaló silenciosamente al aparato que estaba tirado en el suelo.
—Oh, sí… yo… —pensó en la palabra correcta para describir cómo se sentía—. Creo que me estresé mientras hablaba con Ariah.
Clarisse se acercó mientras se abrazaba a si misma y recargó su cuerpo contra una de las columnas del lugar.
—¿Pasó algo muy malo?
Soren recogió el teléfono que aún funcionaba sorprendentemente y se rascó la nuca al poner una mueca de inc