Soren no se lo pensó dos veces cuando se lanzó contra Audrey, que quiso deshacerse de él tan pronto cómo pudo. Rodó pro el suelo y se levantó de prisa para darle una patada en la cara al mayor que lo hizo caer de rodillas, fue cuando vio que él tenía manchas de sangre por toda la ropa. Siguió el resto y ahogó un grito cuando vio a Carl degollado al otro lado del estacionamiento.
—¡Maldito, infeliz! ¡Lo mataste! —vociferó una colérica Audrey.
De inmediato tomó el arma que estaba a sus pies y le