Su despertar fue lento, no había mucha luz en el lugar que le molestase en los ojos, pero aún así le costaba abrirlos. Sentía cada parte del cuerpo con pesadez y entumecida, es por eso que le tomó varios minutos poder moverse con lentitud y enfocar adecuadamente la vista.
La habitación estaba en completo orden como siempre, las cortinas cerradas y la luz era tenue, pero logró ver al hombre que estaba costado junto a ella en la cama.
Soren dormía plácidamente con un brazo alrededor de su cintura