—Buenas noches, Clarisse. ¿Cómo estuvo tu día? —saludó Liza una vez la vio entrar.
—Hola, Liza. Bastante bien la verdad. ¿Recuerdas el proyecto que te comenté hace unos días? —la morena asintió—. Pues, resulta que Ariah es la clienta para la que he estado trabajando sin saberlo.
—Imagina cómo habría resultado si se habrían conocido en el momento que creías que el señor Soren te estaba siendo infiel con ella —comentó, divertida.
—Ay, que vergüenza. No me lo recuerdes, por favor —pidió entre risa