—¿Cómo es que perdiste el teléfono? —preguntó.
—No sabría decirlo. Tal vez en la conmoción se me cayó y no lo noté.
—Soren… ¿Eres realmente fue un inconveniente inesperado o participas en peleas clandestinas constantemente?
—No, te aseguro que no es así.
—No es la primera vez que llegas con golpes… He notado que sueles llegar así de tus viajes y antes no dije nada, pero eso me preocupa mucho. No es que esté en contra de ellas y si es que eres peleador no, yo sólo voy a necesitar que me lo digas