Cuando la noche cayó y luego de que cenaron, Soren fue a la habitación a cambiarse por algo más adecuado. Sin que Clarisse lo notara, pues estaba fuera del vestidor, abrió algunos compartimientos ocultos y guardó un par de cuchillas debajo de la chaqueta de cuero y el arma en la funda que llevaba en la pantorrilla.
—Que extraño que Ariah te haya pedido ir tan tarde a su casa, ¿es grave? —le preguntó Clarisse sin apartar los ojos de la pantalla plana que estaba en la pared. Amaba el televisor de