Sintió movimiento en la cama y unos brazos rodear su cintura, por lo que instintivamente se acercó mucho más al cuerpo de piel fría. Le encantaba esa sensación que tenía cuando sus temperaturas corporales se contrarrestaban.
—No quería despertarte —susurró Soren.
—No estaba tan dormida, esperaba por ti —contestó Clarisse y frotó su mejilla contra el pectoral de su novio.
—¿Por qué no fuiste por mí?
Clarisse alzó los ojos para ver su rostro tenuemente iluminado por la luz de la luna que se colab