—Oigan, chicos. ¿Dónde estaban metidos? —preguntó Galen cuando los vio llegar.
—Le mostraba a Clarisse algunas de mis pinturas.
La chica apretó los labios para ocultar la sonrisa que luchaba por salir al público. Lo ideal era ser discreta luego de haber desaparecido para tener sexo.
Notó que Lorna la observaba fijamente con una ceja arqueada y la comisura de los labios ligeramente alzados.
«Por favor, no digas nada», rogó, mentalmente.
Su amiga pareció entender aquel mensaje telepático y se lle