Capítulo 27 —Estás libre de irte
Narrador:
Cleo caminaba por el pasillo con pasos rápidos, la taza en una mano, el orgullo en la otra. El estómago le ardía como si hubiera tragado un puñado de carbones encendidos. Sentía los ojos de todos detrás, pero sobre todo… los de él. No necesitaba girar para saber que la seguía mirando. Lo sabía como se sabe una tormenta antes de que estalle: por la piel, por el aire, por ese cosquilleo que le recorría la espalda. Dejó la taza medio llena en la mesita de