Mundo ficciónIniciar sesiónAthena no puede decir cuándo se quedó dormida anoche, pero había sido tan difícil siquiera pensar en dormir, todo lo que sabía que hacía era que lloraba. Lloró con tanta fuerza que su pecho se sintió pesado y le dolían los ojos, incluida la nariz.
Llamaron a la puerta y soltó un profundo suspiro, aunque durmió tan tarde que todavía se despertaba temprano porque tenía un sueño muy perturbador y no podía volver a dormir. Se quitó las mantas de la cama, se bajó de la cama y






