—No voy a dejar que enfrentes ese “efecto” sola.
La voz de Killian cayó suave, pero fue suficiente para que la respiración de Josselyn se entrecortara. Como si el aire en la habitación se hubiera vuelto demasiado denso de pronto.
Arrogante. Firme. Autoritario.
Y el cuerpo de Josselyn la traicionó al instante.
La joven inhaló profundamente.
—No… —su voz fue casi un susurro—. Mi cuerpo está reaccionando otra vez.
Killian no se movió de inmediato.
Su mirada descendió, observando la respiración ine