La casa era más pequeña de lo que Josselyn había imaginado.
Las paredes de madera parecían frágiles. La luz de unas cuantas velas hacía que las sombras se agitaran inquietas en cada rincón.
Y en el centro de la habitación, una niña yacía sobre la cama. Tendría unos once años.
Josselyn se detuvo.
—Ella…
Su voz se quedó atrapada en la garganta. Sus pies no se movieron.
La niña estaba delgada. Demasiado delgada para su edad. Sus piernas estaban envueltas en una tela fina, pero su forma… no er