Capítulo 37

Capítulo 37

Ella rió levemente.

—¿Ahora te convertiste en fiscal? —provocó.

—Alguén tiene que serlo —respondió él, apoyándose en el respaldo de la silla—. Prometo no estorbar.

Dolores lo observó durante unos segundos. Su presencia allí era extraña, pero de cierto modo, reconfortante.

—Está bien —dijo por fin—. Te voy a mostrar tu cuarto. Ven conmigo.

Pasaron por la sala; él tomó la mochila y la siguió.

—Gracias. Voy a darme una ducha. Nos vemos en un rato.

Ella asintió y regresó a la sala. Medi
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