Capítulo 28
Media hora después, André fue al lugar donde había alquilado la moto y pagó la tasa para que recogieran el vehículo en la hacienda.
Mientras él se ocupaba de eso, Dolores permaneció en el coche, con la cabeza recostada en el respaldo y los ojos cerrados. No quería que todo hubiera terminado. No de esa manera.
—¿Por qué no me escuchaste? —murmuró, más para sí misma que para el vacío a su alrededor. —Terco como una mula…
Una punzada le atravesó el pecho al pensar en él. En Zacky. En s