Capítulo 24
Mauricio fue el primero en acercarse al hombre de la grúa, mientras se secaba las manos en los vaqueros.
—Buenos días. Es el coche de la señorita Dolores, ¿verdad?
—Buenos días. Sí, es aquí.
El hombre revisó la planilla, asintió y realizó una maniobra cuidadosa. Primero bajó el coche que quedaría con Dolores, dejándolo estacionado frente a la casona. Luego volvió su atención al vehículo averiado, ajustando los cables y el gancho de acero.
Dolores observaba todo a unos pasos de dista