El Refugio Verde cumplía veintiocho años desde que Valeria y Mateo lo abrieron oficialmente. La finca ya no parecía la misma de antes. Había tres sedes, más de cuarenta cabañas, un centro de investigación ambiental y un pequeño museo que contaba la historia de cómo empezó todo.
Valeria, con sesenta y un años, caminaba despacio por el sendero principal. Su cabello era ahora completamente blanco y lo llevaba recogido en un moño bajo. Mateo, de sesenta y cinco, seguía a su lado tomándola de la man