Melanie escuchó el llanto de un pequeño y despertó angustiada, fue hasta la habitación siguiente y vio al niño llorando, lo cargó entre sus brazos para calmarlo; viendo que no podía hacer que dejara de llorar, fue hasta la habitación de su hijo Gerald, tocó varias veces a la puerta, mientras mecía sus brazos y siseaba para tranquilizar a Gael. No sabia que más hacer, por lo que decidió darle un paseó por el jardín. Eso ayudó un poco a que este dejara de llorar, aún así seguía inquieto, continuó