El musculoso y seductor bailarín, comenzó a hacer su espectáculo en el centro del escenario, las mujeres gritaban con algarabía al verlo mover sus caderas de forma exquisita. Tanto Priscila como Annette se miraron nuevamente, pensando que podía tratarse del mismo hombre.
Priscila lo observó fijamente, mientras analizaba su fisionomía y sus movimientos, nadie más que ella podía saber como se contoneaba dentro de ella. La pelicastaña dedujo que por más que hubiese estado con él durante toda la