Gari salió de la biblioteca y subió hasta la habitación. Abrió la puerta abruptamente, encontrándose con Samantha, quien se estaba terminando de arreglar para ir hasta el jardín.
—¡Gari! —dijo al reconocer sus pasos— ¿Ocurre algo? —preguntó. Él exhaló un suspiro; ni siquiera podía desahogarse en aquel lugar, no podía mostrar su enojo, ni siquiera gritar de ira.
—¡No, nada Sam! Problemas en el trabajo.
—¿No me digas que mi padre se reunió contigo sólo para importunarte?
—No, realmente Simo