El timbre sonó, Helene arregló el escote de su blusa, dejando ver las dos prominentes redondeces que se asomaban tímidamente, antes de abrirle la puerta a su invitado.
—Buenas noches señora fiscal. Traje el más exquisito coñac para brindar con usted —dijo mostrando la redondeada y lujosa botella de Coñac “Couvorsier XO”
—Veo que no olvidas mis buenos gustos, Smith. —se hizo a un lado— entra, conoces bien cada uno de los espacios de esta casa.
—Con tu permiso —Smith entró, y ella lo siguió d