Durante el vuelo de regreso, Priscila no le dirigió la palabra a Gerald. Cada vez que esté pretendía aproximarse a ella, la pelicastaña lo evadía sin dudarlo.
El avión aterrizó en el aeropuerto JFK, ambos descendieron del aeroplano. Detrás de ellos, luego salió Kate. La tensión era absoluta, el silencio sepulcral. Así se mantuvo el ambiente en todo lo que quedó de la tarde y la noche. Gerald tuvo que ir hasta la empresa ese viernes ya que Gari había tenido que volver a Londres de emergencia,