Amaia Domínguez García
Puerto Vallarta, Jalisco, México
Después de todo lo feo que había pasado en el área de la alberca, me latía el corazón a mil por hora. Comencé a sentirme mareada y mal. La güera me tomó de un brazo y Luis Miguel, del otro brazo y subimos a nuestra suite. La cabeza me daba vueltas y mi corazón estaba muy alterado, de pensar que mi papá, estuviera regañando muy feo a Axel. No quería que se enojara con él, esto no era culpa de Axel, era solo culpa de la loca de Cecilia.
–Ama