Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
Amaia estaba feliz al recibir las llaves y el control de la entrada del estacionamiento de nuestro departamento de lujo. Amaba ser yo, quién le pudiera dar todos esos lujos, con solo verla feliz mi mundo se iluminaba y aún faltaba decirle la mejor parte de la sorpresa.
–Amaia, te amo preciosa. En unos días tenemos que ir con el notario, para que firmes la escritura – Le informé sonriéndole – De este lugar, que es tuyo.
Se me quedó viendo muy sorprendid