Capítulo 304
Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Me arrullé en sus brazos, con las caricias tiernas que mi Axel me daba mientras íbamos en el auto y cuando menos lo pensé cerré los ojos y cuando los abrí Axel me estaba mirando muy enamorado como siempre lo hacía y me sentí muy apenada de inmediato. No me gustaba siempre hacerlo esperar para que yo me despertara, pero era lo que siempre pasaba, que a mí siempre me ganaba mucho el sueño, y es un difícil que me despierte de inmediato.